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EL CIELO

24

Los gobiernos en el Cielo

213. Puesto que el cielo se halla organizado en sociedades, y las sociedades mayores consisten de algunos centenares de miles de ángeles (n. 50), y que todos en una sociedad por cierto se hallan en un similar bien pero no en similar sabiduría (n. 43), sigue necesariamente que también hay gobiernos, porque el orden ha de ser observado, y todo cuanto al orden pertenece ha de ser custodiado. Pero los gobiernos en el cielo son varios. Los que hay en las sociedades que constituyen el reino celestial del Señor son diferentes de los que hay en las sociedades que constituyen el reino espiritual del Señor. Difieren también con arreglo a los ministerios, propios de cada sociedad.  Pero en los cielos no hay otro gobierno que el amor mutuo, y el régimen del amor mutuo es el régimen celestial.

214. El gobierno en el reino celestial del Señor se llama Justicia, puesto que todos los que están allí se hallan en el bien del amor al Señor por el Señor; y lo que se verifica por este bien se llama justo. El gobierno allí es del Señor sólo; Él les guía y les enseña en asuntos del vivir: las verdades que se llaman las del juicio, se hallan inscritas en sus corazones; y cada uno las sabe, las percibe y las ve; por lo cual allí nunca entran en lites asuntos del juicio, sino asuntos de justicia, los cuales son del vivir: los menos sabios interrogan sobre estos asuntos, a los más sabios, y estos al Señor y dan contestación. El cielo de ellos, o sea su íntimo goce, es vivir una vida de justicia por el Señor.

215. El gobierno en el reino espiritual del Señor se llama Juicio, puesto que se hallan en el bien espiritual, el cual es el bien del amor al prójimo, y este bien en su esencia es verdad; la verdad es del juicio y el bien es de la justicia.3 Estos también son guiados por el Señor, pero indirectamente (n. 208), por cuya razón hay para ellos prefectos, en más o menos número según requiere la sociedad en que están. Para ellos hay también leyes, conforme las cuales viven entre sí. Los prefectos administran todo según las leyes, las comprenden, puesto que son sabios, y en asuntos que ofrecen duda son ilustrados por el Señor.

216. Siendo así que el régimen del bien, cual es en el reino celestial del Señor, es llamado Justicia, y el régimen de la verdad, cual es en el reino espiritual del Señor, es llamado Juicio, se dice en el Verbo "Justicia" y "Juicio" donde se trata del cielo y de la iglesia, y por "Justicia" se significa el bien celestial y por "Juicio" el bien espiritual, cuyo bien, según más arriba queda dicho, en su esencia es verdad, como en los siguientes lugares:

La paz no tendrá término sobre el trono de David, y sobre su reino, fomentándolo y confirmándolo en Juicio y en Justicia desde ahora para siempre (Isaías 9: 7).

Por "David" se entiende allí el Señor, y por "su reino" el cielo, lo cual es evidente por el pasaje siguiente:

Despertaré a David de nuevo justo, y reinará Rey, y obrará con inteligencia, y hará juicio y justicia en la tierra (Jeremías 23: 5).

Será ensalzado Jehová el cual mora en las alturas, llenó a Zion de juicio y de justicia (Isaías 33: 5).

Por "Zion" se entiende también el cielo y la iglesia.

Yo soy Jehová que hago juicio y justicia en la tierra, porque estas cosas quiero (Jeremías 9: 24).

Yo te desposaré conmigo para siempre, y te desposaré conmigo en justicia y juicio (Oseas 2: 19).

Jehová, hasta los cielos es... tu justicia como los montes de Dios y tus juicios como abismo grande (Salmo 36: 5, 6).

…me piden juicios de justicia y quieren acercarse a Dios (Isaías 58: 2),

y en otros lugares.

217. En el reino espiritual del Señor hay varias formas de gobierno, en cada sociedad diferente; varían según el ministerio que desempeñan las sociedades. Los ministerios de ellas son como los ministerios de todas las cosas en el hombre, a las cuales corresponden, y que estas son múltiples es sabido; porque cierto ministerio tiene el corazón, otro los pulmones, otro el hígado, otro el páncreas y el bazo, otro cada órgano sensorio. Así como los oficios de estos órganos en el cuerpo son varios, así son también varios los oficios de las sociedades en el Máximo Hombre, el cual es el cielo, porque las sociedades allí corresponden a estos órganos. Que hay correspondencia entre todo lo que hay en el cielo y todo lo que hay en el hombre se puede ver en su artículo (arriba, n. 87-102). Pero todas las formas gubernativas concuerdan en que miran, como fin, al bien público, y en este al bien de cada uno; así sucede porque todos en el cielo se hallan bajo el auspicio del Señor, quien ama a todos y por virtud del Divino amor dispone el que haya un bien común del cual los individuos particulares reciben su bien; cada uno recibe asimismo el bien según y conforme ama a la comunidad, porque cuanto alguien ama a la comunidad tanto ama a todos y a cada uno en particular; y puesto que ese amor es del Señor, es amado por el Señor en igual medida, y prospera.

218. Por esto puede ser claro cuales son los prefectos, es decir, que son los que están en amor y en sabiduría más que los otros, sea los que por amor desean el bien a todos, y por sabiduría pueden disponer que se realiza. Los que son así no dominan ni mandan, sino que administran y sirven (porque hacer el bien a todos por amor al bien es servir y el disponer que se realiza es ministrar); estos no pretenden ser mayores que los demás, sino menores, porque ponen en primer lugar el bien de la sociedad y del prójimo, y en segundo lugar el suyo; lo que está en primer lugar es mayor, lo posterior es menor. Sin embargo, reciben honor y gloria, viven en el centro de la sociedad, más elevados que los demás, y también en magníficos palacios; aceptan asimismo esta gloria y estos honores, sin embargo, no para sí mismos, sino por obedecer; porque todos allí saben que aquel honor y aquella gloria vienen del Señor y por consiguiente se debe obedecer (admitiéndolos). Esto es lo que se entiende por las palabras del Señor a los discípulos:

Quien entre vosotros quiere ser grande, este sea vuestro servidor, y quien entre vosotros quiera ser el primero, sea vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir [Mateo 20: 26, 27, 28).

Él que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo, y él que es príncipe, como él que sirve (Lucas 22: 26).

219. Similar gobierno en mínima forma hay también en cada casa. Allí hay amo y servidumbre, el amo ama a los criados y los criados aman al amo, a causa de lo cual se sirven mutuamente, por amor; el amo enseña como se debe vivir y dicta lo que se ha de hacer, los criados obedecen y desempeñan los quehaceres; hacer uso es el goce de vida de todos, por esto es claro que el reino del Señor es el reino de los usos.

220. También en los infiernos hay gobiernos, porque si no hubiesen gobiernos, no se podría mantenerlos subyugados; pero allí los gobiernos son lo contrario de lo que son en los cielos, pertenecen todos al amor a sí mismo; cada uno allí quiere mandar sobre los demás y sobresalir; a los que no les favorecen, odian, ejerciendo contra ellos venganza, y contra ellos rabian; porque tal es el amor a sí mismo; por lo cual sobre ellos son puestos otros más malignos, a los cuales obedecen por temor. Pero sobre esto más adelante donde trataremos de los infiernos.

Elsiguiente capítulo[25] §§ 221—227 El culto Divino en el Cielo

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